viernes, 2 de febrero de 2018

Adopta una autora se despide

Pues sí, como reza el título de esta entrada, tristemente el proyecto Adopta una autora ha entrado en sleep hasta tiempo indefinido. Los detalles se pueden conocer en este comunicado. Ayer por la tarde me llegó el mail avisando de esto y me quedé de piedra, la verdad. Me parece una iniciativa tan guay y necesaria... Pero en fin, espero que en un futuro se pueda retomar.

Precisamente en mi entrada anterior os comentaba que acababa de enviar el formulario para tratar de adoptar a una segunda autora, pero ahora ya no va a ser posible. Al rellenar el formulario te pedían tres autoras ordenadas por preferencia, por si se daba el caso de que la que pedías ya estaba adoptada. Creo que ya puedo desvelar cuales eran mis elegidas, porque aunque la página se cierre, no quiero dejar de hablar de ellas y darlas a conocer (aunque sea de forma modesta a través de este blog). 

Bien, pues estas señoras de las letras eran, en primer lugar, Amy Tan; luego Herta Müller y en tercer puesto Liliana Bodoc. De ellas tres y muchas más seguiré hablando en el blog, a mi ritmo pero sin olvidarme de ellas. 

jueves, 25 de enero de 2018

¿Qué fue de 2017?

¡Buenas! 


Más de dos meses sin aparecer por aquí, lo sé. Y haciendo balance del año anterior un 25 de enero, lo sé. Pero también sé que no voy a escribir cuando no me apetezca hacerlo, y hoy resulta que sí me apetece y aquí estoy. 

A ver, este repaso tal vez sea un poco atípico, ya que no va a haber top de mejores lecturas. Simplemente citaré algunos libros que me gustaron mucho en 2017, sin orden concreto ni número 1, 2, 3, etc. Intenté hacer un top, la verdad. Llevo casi un mes mirando mis lecturas del año pasado en Goodreads y no me sale hacer un top, no tengo con qué llenarlo. Leí 64 libros en 2017 y no puedo hacer un puñetero top 10, pero así son las cosas. Sí hay libros a los que di 5 estrellas, pero echando la vista atrás y repasando, veo que al final no se han quedado conmigo. Me gustaron en el momento y ya. Igual es complicado de entender, no sé. Me pasa igual que con otros libros que valoré con 4 estrellas y sí han permanecido en mi memoria y recuerdo con cariño, así que mis grandes lecturas de 2017 no son las que mejor puntué, son las que me sacan una sonrisa cuando pienso en ellas. 

2017 fue un año complicado para mí a nivel personal, me enfrenté a cosas nuevas y desagradables contra las que sigo luchando y creo que eso ha influido en mi percepción de libros y más cosas y por eso estoy tan apática. Además, spoiler: lo de "año nuevo, vida nueva" es mentira. Pero en fin, el tiempo va pasando y no dejo de leer ni un día, por poquito que sea. Parece mentira, pero resulta terapéutico.

A ver, puedo citar como mejores lecturas Shirley (Charlotte Brontë), Una vacante imprevista (J.K. Rowling), Alias Grace (Margaret Atwood) Emma (Jane Austen), La casa del álamo (Kazumi Yumoto), Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York (Gail Parent) y Amor no correspondido (Barbara Pym), y me hace feliz que todas estas grandes novelas estén escritas por mujeres. No hay orden de gustos, he puesto los títulos de forma cronológica.

¿Propósitos para 2018? Bueno, a veces cuantos más planes te haces más pronto se va todo a la mierda, pero hay cosas que creo que sí me puedo proponer y de hecho ya estoy haciendo, como por ejemplo abandonar las redes sociales y dejar de perder el tiempo con ellas. Mantengo Goodreads porque al fin y al cabo se habla solo de libros y lo utilizo de diario de lecturas. No veo actualizaciones ni el perfil de nadie, si lo hiciera me sentiría como en Facebook y perdería toda gracia. Facebook, por cierto, solo lo uso para el Club Pickwick y nada más. En fin: Goodreads, este blog cuando me apetezca... y ya. El resto de redes sociales las he desinstalado incluso de mi teléfono móvil (y YouTube lo uso para escuchar música en el ordenador), así que si no contesto a cosas de mi odiado Twitter, por ejemplo, pues nada, va a seguir igual la cosa. Y no pido disculpas por no mirar notificaciones porque la verdad es que no lo siento en absoluto. Cuando una cosa te da asco no puedes lamentar dejar de hacerla; lo único que puedes hacer es sentirte liberada y, si acaso, más feliz.

Otro propósito es leer más libros de no ficción, porque tengo muchos cogiendo polvo y me entristece. Me gusta la no ficción. Todavía no he leído ninguno en 2018 pero todo se andará. Eso sí: sin cifras, fechas ni obligaciones.

El tercer propósito es adoptar otra autora para el proyecto Adopta una autora. Envié el formulario el domingo pasado y estoy a la espera de que me confirmen si mi elección sigue disponible (ella o mis dos reservas). Me apetece mucho volver a implicarme en la labor de visibilizar autoras, quiero utilizar internet para cosas realmente útiles.

Y eso es todo por hoy. No sé cuál será mi próxima entrada ni cuando, aunque me gustaría que fuera la de Adopta una autora. En fin, el tiempo lo dirá.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Los libros de octubre 2017: #leoautorasoct

En el mes de octubre leí cuatro libros y de tres de ellos hay reseña en el blog, pero me apetecía hacer esta entrada por realizar balance de #leoautorasoct. Si visitáis esta entrada podéis consultar el TBR que hice antes de que empezara el mes, con los libros que me propuse leer. Me flipé y mucho con la cantidad, cosa que ya sabía antes de empezar con la iniciativa, pero eran (y son) todos libros que me apetece mucho leer, y aunque no lo haya hecho durante el #leoautorasoct, espero no demorar mucho en leerlos (aunque ahora estoy leyendo Los misterios de Udolfo con el Club Pickwick y me llevará un tiempo, porque es muy largo. Pero me está encantando. Y también está escrito por una mujer).

Bueno, lo primero que leí en octubre fue Amor no correspondido, de Barbara Pym, un libro que me encantó y que cuanto más pienso en él más me reconforta. Fue mi primer contacto con esta autora, a la que tenía muchas ganas. La fiebre Pym es real, y con razón. Ya tengo en casa Mujeres excelentes (que me regaló Magrat por mi reciente cumpleaños), dispuesto para hincarle el diente muy pronto. La reseña de Amor no correspondido está aquí. 4/5

Después leí Mi prima Rachel, de Daphne du Maurier. También mi primera vez con esta autora. El resultado fue un libro que se llevó las cinco estrellas y en el que todavía sigo pensando. El personaje de Rachel es fascinante. Reseña aquí. 5/5


Para Halloween nos pusimos de acuerdo en el Aquelarre Lector que formamos Magrat, Elena y yo y leímos La nueva madre y otros cuentos, de Lucy Clifford. De este no hice reseña en el blog, pero sí un breve comentario en Goodreads que podéis leer aquí. Son tres historias cortas e inquietantes, aunque la que más se acerca al terror es la primera, que es la que da nombre al libro e inspiró a Neil Gaiman para escribir Coraline. Es un libro que nos gustó a las tres, pero sin más. Se puede comprar aquí por un módico precio que no llega a 2 euros. Lo siento por los puristas del papel, pero la edición en Kindle es exclusiva. En cualquier caso, una recomendación: no leáis el prologo al principio, porque desvela el final de las tres historias. Sigo diciendo que este tipo de introducciones deberían ser epílogos o, como mínimo, poner una breve nota avisando de los spoilers si quieren dejarlo como introducción. Yo lo dejé para el final porque esperaba algo así. 3/5

Y por último, un libro que también me ha gustado bastante y leí en inglés: The Good People, de Hannah Kent, cuya reseña podéis repasar aquí. Esta autora me fascinó con su primera novela, Ritos funerarios, y creo que entre las dos sigue siendo mi favorita, pero The Good People (publicada ya en español como Los Buenos), resulta muy interesante en su reflexión. 4/5

Y eso fue todo lo que leí en octubre. Ha sido mi segundo año participando en #leoautorasoct, básicamente desde que la iniciativa existe, y no será la última vez. Y aunque el mes haya acabado es importante seguir visibilizando autoras y seguir leyendo a mujeres todo el año. Que no se limite la cosa a octubre ;)

viernes, 3 de noviembre de 2017

The Good People (Hannah Kent, 2016)

Sinopsis: La novela se sitúa en el año 1825 en un remoto valle de Irlanda. Allí viven tres mujeres a las que unirán una serie de acontecimientos extraños y trágicos. Nóra Leahy ha perdido a su hija y a su marido el mismo año: solo le queda su pequeño nieto Micháel, que no sabe andar ni hablar, y al que tiene oculto para que los vecinos no crean que ha sido víctima de una maldición sobrenatural. Mary Clifford es la joven contratada para cuidarlo y Nance Roche es la vieja curandera que alivia con hierbas y consejos los males inexplicables. La vida de estas tres mujeres se complicará con la llegada al pueblo de un nuevo sacerdote empeñado en limpiar el valle de supersticiones.

Mi opinión: Esta ha sido mi última lectura de #LeoAutorasOct de 2017. Me lancé a leer este libro en inglés porque tenía muchas ganas de leer la segunda novela de Hannah Kent después de lo mucho que me gustó Ritos funerarios, que ha pasado el tiempo y sigue siendo una de mis novelas favoritas. Cuando empecé esta lectura a principios de octubre ya sabía que faltaba poco para que Alba la publicase traducida (con el nombre de Los Buenos), pero no podía aguantar y además es que quería leerla en inglés. 

Bueno, me ha gustado el libro, aunque menos que Ritos funerarios. Y aun sin la comparación, creo que me falla igual en algunos puntos, sobre todo de ritmo, ya que hacia la mitad y durante muchas páginas me dio la sensación de que la historia no avanzaba y estaba leyendo en bucle. Afortunadamente, la trama me volvió a enganchar y los cuatro últimos capítulos me tuvieron en vilo hasta el final (para el que imaginaba algo completamente diferente).

Al principio del libro me gustó mucho la ambientación, las descripciones que realiza Hannah Kent del entorno, las casas, los olores, la naturaleza… que es algo que también me gustó mucho en Ritos funerarios. Luego, como digo, me pareció que la novela se estancaba un poco en su trama principal y que había abierto frentes sobre otros habitantes de la aldea que de repente dejaba de lado. Lo he madurado y me sigue quedando esa sensación. Incluso por un momento el libro llegó a aburrirme un poco, pero creo que lo positivo de la novela finalmente ha tenido más peso para mí.

Lo que más me ha gustado ha sido la exposición de todas las viejas supersticiones del folklore irlandés, el uso de la medicina natural y cuan arraigada estaba en los poblados remotos, cuando ya en las grandes ciudades había conocimiento de la ciencia y la medicina moderna. En este libro se enfrentan medicina, religión y supersticiones antiguas y todo ello, ver cómo pensaban unos y otros, me ha encantado.  Y son cosas que siguen pasando, tal vez en menor medida, pero la gente mayor o la gente de pueblos más aislados continúa creyendo en las maldiciones y el mal de ojo y teniendo supersticiones sobre el tiempo o el ganado, recurren a hierbas curativas… En el libro, los personajes sufren porque hay un niño pequeño que no puede hablar ni moverse, que solo grita, vomita y se deja alimentar, y ahora lo leemos y está claro que padece algún tipo de parálisis cerebral o algo similar, se sabe desde el principio. Pero en la época y el lugar en que transcurre el libro, pensaban que era un ser hechizado por las hadas.

En cuanto a los personajes, nadie me ha robado el corazón como lo hizo Agnes Magnusdóttir en Ritos funerarios, pero son igualmente interesantes. Hay muchos secundarios, pero el peso recae en las tres protagonistas, tres mujeres: Nóra Leahy, abuela del niño enfermo y gran exponente de lo que es padecer una depresión y encontrarse en una situación de impotencia en la que te agarras a lo que sea, por difícil o descabellado que parezca y por pocas fuerzas que te queden, para intentar salir del paso. Es un personaje desgarrado y desgarrador. Luego tenemos a Nance Roche, una señora mayor, una paria que ha vivido siempre bajo el convencimiento de que las hadas se llevaron a su madre y su tía. Es una mujer que está desesperadamente sola (algo que en general comparten los tres personajes principales), y cuya creencia en maldiciones, hierbas curativas y viejos remedios sostiene de forma férrea. Y por último está Mary Clifford, una chica que Nóra contrata para que la ayude con su nieto. Es el personaje más joven de entre las tres protagonistas y, probablemente, con el que más he empatizado. Ella lo ve todo de otro modo a como lo hacen Nóra y Nance, se da cuenta en seguida de que el niño está enfermo y no embrujado, y es el claro ejemplo de esas nuevas generaciones que empezaban a ver el mundo de otro modo.

En fin, una novela con una idea muy interesante y que me gustaría volver a leer dentro de un tiempo. El comienzo y el final son abrumadores, asombrosos y muy trabajados; la parte central tal vez sea la que menos me gustó porque se me hizo algo larga. Pero en general un gran libro que te deja pensando, y mucho, sobre folklore, medicina y sobre cómo era el mundo hace doscientos años.


4/5

viernes, 20 de octubre de 2017

Mi prima Rachel (Daphne du Maurier, 1951)

33617543Argumento: Philip Ashley, el narrador de esta novela, es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él, en una gran casa aislada, de rutinas amables e incontestadas, sin conflictos y sin mujeres. Cuando el primo debe viajar a Italia por razones de salud, conoce a una mujer, Rachel, una pariente lejana educada en Florencia, viuda de un conde que murió en un duelo y la dejó cubierta de deudas. Se casa con ella y poco después muere súbitamente. “Juré que todo lo que Ambrose hubiera pagado en dolor y sufrimiento se lo devolvería a la mujer que los había causado”, se dice Philip al conocer la noticia. Pero apenas han pasado unas semanas y Rachel se presenta en Cornualles… y esa animosidad irracional que el joven sentía por ella se va convirtiendo poco a poco en una fascinación incontrolable que no disminuye a medida que las circunstancias de la muerte de su primo se revelan cada vez más sospechosas. Mi prima Rachel es una gran novela psicológica, llena de suspense, en la que Daphne du Maurier exploró, como en Rebeca, la influencia fantasmal en una casa de una figura ausente. Es también un sutil estudio de lo que un hombre cree que es una mujer y del accidentado viaje que dan los prejuicios cuando se enfrentan a una realidad inesperada.

Mi opinión: Segundo libro que acabo para el #LeoAutorasOct de 2017. Es una lectura que me ha gustado mucho, que me enganchó desde el principio y que me ha conquistado por sus personajes y ambientación. Es lo primero que leo de Daphne du Maurier y su forma de escribir me ha encantado, es muy atmosférica. Se puede sentir la naturaleza que describe, la bruma, el mar, la tierra mojada y el rocío, la soledad y aislamiento de los personajes en esa mansión tan alejada de todo donde transcurre la novela, en esa especie de microcosmos. Además, las costas de Cornualles son un marco incomparable (me acordaba de Poldark cada vez que se describe el entorno en el libro XD).

Es una novela muy ambigua, igual que el personaje de Rachel, casi del tipo de Otra vuelta de tuerca pero con un estilo mucho menos recargado (porque no hay nada tan excesivamente adornado como la literatura de Henry James). En fin, me ha parecido que tanto el libro como el personaje han jugado conmigo hasta el final. 

Por momentos Rachel, siempre enlutada y sigilosa, parece una villana envenenadora, una viuda negra; por otros, una mujer solitaria que lucha por hacerse un hueco en un mundo exclusivamente gestionado por hombres (y esa es la versión que más me gusta). Con todo, es un personaje fascinante a más no poder. La narración la lleva su primo Philip, así que todo lo que se cuenta son las percepciones de Rachel que tiene él, en muchos casos y, según mi opinión, puras paranoias. Lo que está claro es que toda la fuerza y el  atractivo que un personaje pueda tener se los lleva Rachel. Sin embargo, es junto a Philip cuando todo cobra sentido y se balanza. Debo confesar que él me cayó mal y hubo momentos en que lo llegué a odiar, me parecía muy estúpido. Es un personaje lógicamente voluble, que se deja dominar por Rachel, que cae en su embrujo rápidamente y se ciega, que la ve perfecta en todo, a pesar de que sus allegados le advierten sobre las rarezas de su prima, pero ahí está la gracia de la ambigüedad de la novela. Sin Philip la novela tampoco sería lo que es. Por eso, Rachel y él se complementan a la perfección y son el equilibrio de la trama. Él en general es un chico egoísta, cabezota, con un punto de rebeldía… joven al fin y al cabo. Y encima enamorado. Es muy pasional, cosa que se deduce de su inexperiencia y desconocimiento del mundo y el género femenino. Y todo ello le acaba pasando factura. Podría estar horas hablando de esos dos personajes, que no son nada el uno sin la otra. Hay tantos y tantos matices en cada gesto y conversación…

Siguiendo con los personajes, me gustaría señalar también a Ambrose, el primo de ambos y segundo marido de Rachel. Sale muy poquito al principio, fallece casi en seguida, pero es impresionante lo firmemente presente que está en toda la novela, con mucha fuerza, a través de cartas antiguas o encontradas por sorpresa, a través de los retratos suyos que hay por la casa, de su recuerdo y del propio Philip, viva imagen de un Ambrose más joven. Es increíble cómo se llega a sentir su presencia sin estar físicamente en la novela, como si fuera un personaje omnipresente que lo observa todo.



El resto de personajes también deja esa sensación aun cuando no están en escena o aparecen poco, pero hay uno que me cayó genial y llegó a conmoverme en un momento concreto (le regala un retrato suyo a Philip en el cumpleaños del joven): Seecombe, el mayordomo. Un señor abnegado, cuya labor trasciende sus obligaciones laborales. Es un hombre que ama la casa donde trabaja desde hace tantos años, la tierra en la que ha pasado su vida y a Philip, a quien ha visto crecer y no ve ya como al amo, sino como lo más parecido a un hijo. Y me da mucha rabia que en muchas ocasiones Philip no le corresponda. Es un personaje que me ha recordado a los momentos más tiernos de Downton Abbey entre los criados y los señores, un personaje que ha dado su vida a los señores Ashley, con quien llega a haber complicidad y respeto (más con Ambrose que con Philip).

Otra cosa a destacar es que la novela se publicó en 1951, que la propia autora nació ya en el siglo XX, y que sin embargo la acción del relato transcurre en el siglo XIX. Vale, puede parecer que esto no tenga nada de especial, hay muchas novelas que miran al pasado y sus autores están separados en el tiempo de los hechos por miles de años. Pero es que Mi prima Rachel parece que haya sido escrita precisamente en la época en que se desarrolla por alguien que vivió en ese momento. Parece un clásico decimonónico por completo. Te lo crees, te da el pego.

En fin, es un libro donde todo cuenta y todo tiene algo que aportar, desde los personajes hasta la ambientación, la casa, la comida y el paisaje. Creo que es de esas narraciones que se quedan ahí, en la cabeza para siempre, que un día vuelves a pensar en ella, recapacitas y encuentras cosas nuevas. Siempre me acordaré de la ambigüedad de Rachel y su propósito real (¿víctima o verdugo?). Fascinante. Ha sido un primer contacto con Daphne du Maurier que me deja con ganas de más, genialmente escrito y envolvente, lleno de malentendidos y dobles interpretaciones que te hacen aparcar el libro, parar el mundo y dejarte recapacitando y asimilando lo que acabas de leer. 


Rachel, mi tormento…

5/5